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La psicología detrás del levantamiento de pesas

nov 28, 2019


Cartagena, 28 de noviembre de 2019
. En el coliseo Chico de Hierro hace calor, los abanicos se mecen de lado a lado para que el aire circule. De cuando en vez la brisa se interna dentro del escenario, refresca y obliga al alma regresar al cuerpo. La sensación térmica es difícil como en toda Cartagena y la costa norte colombiana. Si hubo invierno ya se fue, ahora solo queda el sol, con sus inclemencias. 

Hay fiesta en el Chico de Hierro, que cambió de vestido en menos de 24 horas para los Juegos del Bicentenario, Bolívar 2019: pasó de albergar las competencias de boxeo a las de Levantamiento de Pesas. Gritos, algarabía, felicidad. El apoyo del público es grande para los atletas que practican este deporte. De pronto un silencio se toma el escenario.

Mirada enfocada en un punto fijo en el horizonte. Respiración profunda. Diego Fernando Betancur, que representa a la delegación de Bogotá en la categoría de 89 kg, está concentrado para alzar, en su último intento de la prueba de envión, 203 kilogramos. De hacerlo se asegura dos medallas de oro, si no lo logra se queda con el segundo puesto, detrás del antioqueño Jhor Esneider Moreno. El fin de un frente a frente apasionante que llamó la atención de los más incautos.

Betancur coge la barra. “Déjate llevar por el impulso”, le grita desde una esquina su entrenadora, la exmedallista de oro en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, María Isabel Urrutia. Intenta conservar esas palabras y seguirlas al pie de la letra. Primer esfuerzo: las pesas descansan en su clavícula. Nuevamente toma aire, sus oídos se cierran, está cerca de lograrlo. Segundo esfuerzo: trata de levantar la barra, pero el peso evita que logre extender sus brazos. Pesas al piso.

Cae arrodillado, se lamenta, se coge la cara. Estuvo cerca, pero no logró dominar ese objeto inanimado al que se enfrentaba. Dentro de los camerinos, la otra cara de la moneda: Moreno se abraza con su entrenador. Acaba de ganar tres medallas de oro. Es el epílogo de una batalla de estrategias, que subió al antioqueño en la cima del podio. 

Todos los que compiten se preparan bien para entregar todo a la hora de levantar las pesas. Por eso es muy importante tener una buena mentalidad. Tener claro que, si se va a enfrentar a un compañero con sus mismas cualidades, debe agotarlo tanto física como psicológicamente”, dice el entrenador de las selecciones sub-17, el ruso Boris Burov. “El control es clave, porque son solo tres oportunidades y no hay que darse el lujo de ceder”, añade.

La fuerza se va perdiendo con los intentos y entre más rápido se agote al contrincante, más fácil será lograr el objetivo trazado. Pero tanto el atleta como el entrenador deben ser sagaces. No deben empezar con un peso que no puedan levantar porque esto los dejaría sin una clasificación. Por esta razón hay que conocer los límites, saber hasta dónde un deportista puede llegar, para evitar posibles lesiones o golpes psicológicos fuertes.

No obstante, para llevar estos procesos, la mayoría cuentan con personas dedicadas al apoyo mental de los deportistas, quienes son fundamentales para un buen rendimiento. “Se trabaja a nivel individual porque tienen formas de pensar, emociones y comportamiento deportivo que son únicos, así que tratamos de tomar cada particularidad para llevarla a la plataforma que es donde disputan los títulos”, dice Elier Cortés, psicólogo del Valle del Cauca.

Entre todos se dan ánimo, entre todos se empujan para seguir adelante. “Hay que conectar al atleta con su objetivo, con la realidad. Por eso es importante conocerlos para saber qué palabras, situación o imagen toca las fibras sensibles del deportista y esto les permite reenfocarse para lo que vinieron”, añade Cortés.

Esa psicología detrás de la halterofilia es fundamental para que las metas trazadas se cumplan. Es un trabajo en equipo arduo, porque no solo hay que conocer al deportista sino también a la persona. El levantamiento de pesas es el final de un proceso que se logra con lágrimas, sudor y pasión. Así estos entrenadores y deportistas siguen demostrando que Colombia, es una tierra de atletas.  

PRENSA MINDEPORTE

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