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Sérika Gulumá y el reto de combinar el deporte profesional con la labor de ser mamá

nov 25, 2019



Cartagena, 25 de noviembre de 2019. - El alto rendimiento es sinónimo de entrega, amor, perseverancia, coraje, dedicación, firmeza, constancia... los adjetivos se quedan cortos para destacar todo lo que tiene que hacer un atleta para superar los interminables obstáculos del proceso de transformación del deporte aficionado al profesional y seguir ese anhelo de subirse a lo más alto del podio, sin desviarse del camino.

Muchas veces mantener esa mentalidad es complicado, sobre todo, porque la vida se empeña en dar sorpresas. Unas roban sonrisas, otras lágrimas y otras más acaban con cualquier proyecto. A la ciclista Sérika Gulumá le pasó. Le llegó una de esas, que al comienzo generan miedo, estupor: quedó embarazada. Una noticia que desbarató todo lo que tenía proyectado y le obligó a armar un plan nuevo.

"Fue una sorpresa estar en embarazo. No me lo esperaba", recuerda la ciclista boyacense, quien en los últimos dos años ha sido campeona de la contrarreloj individual de los nacionales de ruta. "Fue comenzar una nueva etapa, la cual tomé con el mejor ánimo. Eso me hizo vivirla de la mejor manera", agrega Gulumá, una de las figuras femeninas del deporte de las bielas y los pedales.   

Después de tener a su hija, lo más difícil fue volver a los entrenamientos, que el cuerpo se volviera a acostumbrar a las madrugadas, al esfuerzo físico que exige el ciclismo, a la rutina, la disciplina. Pero un atleta siempre mantiene una mentalidad fuerte, enfocado en seguir cumpliendo sus sueños. Así que nunca se hecho hacia atrás, continuó caminando con la frente en alto.

Levantarse a las 4:30 de la mañana nunca lo tomó como una obligación si no que se convirtió en un placer. A pesar de que estuvo un año sin tocar la bicicleta, por problemas de salud, regresó enfocada en seguir creciendo como deportista y como persona. Su mamá se convirtió en un apoyo vital puesto que fue la que le ayudó a cuidar a su hija mientras entrenaba.    

"El primer reto que tenía era la Vuelta a Boyacá", dice con un brillo en los ojos que solo tienen las madres, que con impulso y determinación logran sacar a sus hijos adelante. "Comencé a prepararme y lo afronté muy bien", agrega Gulumá, quien a su vez ha logrado hacer que su hija salga adelante y que se haya convertido en su orgullo, pasión. En su todo. Con entrega cumplió el reto de combinar la labor de ser mamá y su pasión de ser ciclista.  
 

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